España debería atacar Venezuela tras sus insultos inspirados por los suecos

Day 197, 14:07 Published in Spain Spain by Embassy of Pakistan in Spain

Cualquier lector de los comentarios de este periódico sabrá que existe en España una cierta cantidad de alienados que defienden que España debería hacerse amiga de Suecia. Los tentáculos de la propaganda nórdica son largos y poderosos, hasta el punto de que han conseguido cerrar los ojos de alguna gente ante una evidente realidad: que Suecia y España son enemigos naturales, que no pueden coexistir, y que España nunca será un lugar seguro mientras la amenaza del sangriento imperialismo sueco no sea borrada del mapa. Suecia ha dado sobradas muestras de querer conquistar toda Europa, llegando con su expansionismo militar hasta las mismas puertas de Francia, y la presencia de España le molesta especialmente por haberle arrebatado su lugar en el ranking de países.

El peligro que representa el imperialismo nórdico para nuestro país ha quedado hoy patente, una vez más, con otro movimiento rastrero de la tortuosa diplomacia sueca, esta vez dirigido directamente y sin ambages contra España. La despreciable Suecia ha firmado un pacto de protección mutua con Venezuela, cuyo motivo alegado es la afirmación, por parte de la diplomacia venezolana, de que España tiene intenciones de expandirse en Sudamérica. No es nada excesivo afirmar, pues, que Venezuela y Suecia han firmado un pacto contra España. Y lo han hecho basándose en una afirmación calumniosa y falaz, pues todos sabemos bien que España nunca ha tenido intenciones expansionistas con respecto a ningún país sudamericano, salvo en la voluntad de algunas insignificantes minorías exaltadas sin relevancia política.

Podemos ver, pues, que Suecia está haciéndose con cada vez más estados títeres en todo el mundo, que harán su voluntad cuando llegue el momento de atacar España, ataque que parece inevitable en el horizonte cuando los nórdicos ni siquiera disimulan ya su desprecio por España, contra la que firman pactos infectando a gobiernos extranjeros con despreciables calumnias.

Decían los antiguos "Si vis pacem, para bellum": si quieres la paz, has de prepararte para la guerra. Y esto es, precisamente, lo que debe hacer España: prepararse contra el salvaje capitalismo sueco, que debe ser eliminado si queremos que nuestros hijos puedan vivir en una Europa pacífica y libre. A la hora de establecer relaciones diplomáticas y posturas políticas, deberíamos tener esto en cuenta y fijarnos en quién más es enemigo natural de Suecia, pues ahí encontraremos a los que nos podrían ayudar: y la respuesta obvia es el Gran Pakistán, la Sagrada Nación del Dios-Emperador Dio Brando.

Es posible que la opinión pública española todavía esté demasiado profundamente manipulada para darse cuenta de la grandeza de Pakistán. Pero, al menos, vamos por buen camino, porque esta pérfida maniobra sueco-venezolana ha hecho que despierten algunas voces críticas abogando por marcar el territorio frente al monstruo nórdico. Así, en "La Voz de eRepublik", diversas voces independientes han sugerido que España ataque Venezuela antes de la entrada en vigor del detestable acuerdo.

En "La Verdad de Pakistán" nos mostramos favorables a esta medida, puesto que vendría encaminada a evitar que los innobles suecos ganen un estado títere más, a liberar al pueblo venezolano de la manipulación nórdica, y a mandar un mensaje claro a los suecos de que España no aceptará sumisamente sus arteras triquiñuelas geopolíticas. La ofensa diplomática cometida por los venezolanos, tildando a España de imperialista cuando jamás ha invadido país alguno, debería ser motivo más que suficiente para lanzar un ultimátum a este país sudamericano: o se cancela el traicionero pacto con Suecia, o se les ataca antes de que entre en vigor. Opinamos que, en ausencia de una deseable alianza con Pakistán, ésta al menos sería una medida paliativa positiva de cara a caminar hacia un mundo más seguro. Y llamamos, pues, a una postura diplomática clara contra el Estado venezolano que se arrodilla ante Suecia, con guerra inmediata si no se retractara enseguida de su adhesión a la alianza criminal nórdica.