Muerte del Dr. Francia - 2º Consulado

Day 741, 17:48 Published in Paraguay Paraguay by Alfredo Lampert Soler


La Junta Provisional

El 20 de setiembre de 1840, había fallecido el doctor Francia que gobernó el país por más de 26 años. De inmediato, los comandantes de los cuarteles y el fiel actuario del gobierno, Policarpo Patiño se reunieron para debatir sobre la transmisión del mando, pero no dejando el Dictador, herederos políticos, pensaron que los mejores hombres para gobernar, serían ellos. De esta manera, se conformó una Junta Provisional, presidida por el Alcalde Manuel Antonio Ortiz y los Comandantes de los cuatro cuarteles de la ciudad: el capitán Agustín Cañete y los tenientes Ramón Maldonado, Pablo Pereira y Gabino Arroyo. Policarpo Patiño tuvo que conformarse con la secretaría del citado cuerpo gubernamental.

La primera tarea de la Junta fue la liberación de los presos de la dictadura, entre ellos algunos santafesinos y porteños. Asimismo, se permitió visitar la biblioteca, fundada por Francia, en ciertas y determinadas horas. Pero la misión fundamental de este nuevo gobierno fue la de convocar a un Congreso General, el cual no se reunía desde 1816. A pesar de ello, los miembros de la Junta se mostraban muy lentos en resolver la decisión
de dicha convocatoria. Estas indeterminaciones originaron serias demandas públicas, las cuales aumentaron con el transcurso de los días, exigiendo la separación de Patiño. Este, en una de las reuniones de la Junta, había acusado a sus miembros, de ignorantes e incapaces de gobernar proponiendo la restauración de la Dictadura. En consecuencia, la Junta resolvió apresarlo, acusándolo de malversar fondos públicos. Patiño, humillado por no haber logrado sus planes, acabó sus días, ahorcándose en su celda.

La Junta sin saber que rumbo tomar y sin convocar el Congreso recurrió a la ayuda de un ciudadano que con sus conocimientos pudiese aconsejar en los asuntos de Estado antes que el país cayese en una anarquía. A mediados del mes de noviembre, "a nombre de la patria", los Comandantes resolvieron llamar a Carlos Antonio López, quien durante la Dictadura se había mantenido alejado de la capital. Este acudió de inmediato
a la solicitud del gobierno.

El primer consejo que López dio a los militares fue la convocatoria del Congreso, como única solución para resolver la difícil situación. No obstante la Junta continuó en el mismo estado de inoperancia.

A raíz del incumplimiento de una disposición testamentaria que el Dictador había dejado acerca de la distribución de los sueldos de los militares, los cuales no habían sido abonados por la Junta, un sargento del Batallón de Fusileros del Cuartel de San Francisco, Romualdo Duré, se sublevó, en la mañana del 22 de enero de 1841. Acompañado de unos 75 soldados irrumpieron en la sala de sesiones, apresando a los miembros de la Junta y nombrando de inmediato un nuevo gobierno.

El Triunvirato

Muy breve actuación tuvo el segundo gobierno integrado por el Alcalde Juan José
Medina, y los ciudadanos José Gabriel Benítez y José D. Campos, quienes tenían el
exclusivo mandato de llamar al Congreso. Duré fue ascendido a Subteniente por ser el
autor triunfante del golpe. Sin embargo este nuevo gobierno fue tan irresoluto como el
anterior. No se convocó la Asamblea y en consecuencia fue derrocado el 9 de febrero
apropiándose del poder, Mariano Roque Alonso, Comandante del Cuartel, quien se
propuso llamar a un Congreso General el 12 de marzo de ese año.

Comandancia General de Armas

Mariano Roque Alonso asumió el mando del gobierno en calidad de Comandante
General de Armas y Carlos A. López ejerció la secretaría de dicha Comandancia.
Los militares eran partidarios de continuar con el aislamiento, sintiendo antipatía hacia
todo lo extranjero. Además como siempre habían actuado bajo las ordenes del Dictador,
carecían de capacidad política. López muy pronto logró convencerlos que ellos no
podían dominar la situación, comprendieron su ineptitud para el mando y renunciaron a
sus pretensiones. El Comandante Mariano Roque Alonso, aconsejado hábilmente por
don Carlos cumplió el anhelo popular, inaugurando el Congreso en la fecha prevista.

El Congreso General de 12.III.1841. Establecimiento del 2do. Consulado

La magna Asamblea se reunió, luego de veinticinco años, en el antiguo templo de San
Francisco y fue presidida por Carlos Antonio López. La primera moción del propio don
Carlos fue la propuesta de confiar la autoridad gubernamental a dos ciudadanos en
calidad de Cónsules de la República. Los mismos ejercerían el poder por tres años, al
cabo de los cuales se convocaría otro Congreso para prorrogar sus poderes o intentar
otra forma de gobierno. El diputado Juan Bautista Rivarola, protagonista de la
independencia patria, inspirado por anhelos de libertad y justicia, objetó la forma
precipitada en que se pretendía constituir el gobierno, exponiendo la necesidad que el
Paraguay tuviera una constitución democrática y se implantase un régimen de libertad.

Rivarola fue bruscamente interrumpido por don Carlos, quien expreso que por las
circunstancias vividas en el país, era imposible dictar una constitución liberal, sino
instituir un gobierno fuerte y enérgico que se encargase de mantener la tranquilidad
pública. Seguidamente se votó por las mociones y la propuesta de don Carlos fue
aceptada sin objeciones. Por consiguiente, fueron electos Carlos Antonio López y
Mariano Roque Alonso, como Cónsules de la República, los cuales ejercerían los
poderes Ejecutivo y Judicial.

GOBIERNO DEL CONSULADO

Con el fin de evitar la formación de sectores políticos, se prohibió la propagación de panfletos contra el Dictador Francia. Igualmente, se prohibió manifestar juicios favorables o contrarios sobre el extinto gobernante. Para organizar el Estado, los Cónsules proclamaron un bando conteniendo 33 resoluciones, las cuales trataban sobre cuestiones administrativas y policiales, con el propósito de asegurar el orden y el libre tránsito de los ciudadanos en la República. Por dicho bando, se creó un Cuerpo Municipal compuesto de seis miembros encargados de reglar la administración capitalina. Se devolvieron algunas propiedades de la capital que habían sido confiscadas por el gobierno de Francia, pero se retuvieron para el Estado las fincas rurales, las que posteriormente, fueron convertidas en estancias de la patria.

Además se señalaron, entre otras cosas, la habilitación del Puerto de Pilar con el propósito de iniciar el comercio con la provincia argentina de Corrientes, sin embargo, dicha concesión estuvo sujeta a condiciones, pues aún ningún barco mercante extranjero podía arribar al puerto de la capital. Se reorganizó la industria, la agricultura y la ganadería. Se mejoraron los medios de comunicación y navegación por el río Paraguay.

Pero probablemente una de las cuestiones más urgentes que debía resolver el nuevo Consulado era la declaración oficial o ratificación de la Independencia Nacional. A pesar que ésta fue proclamada el 15 de mayo de 1811, informada a la Junta de Buenos Aires mediante la nota del 20 de julio de ese mismo año y anunciada por el Dictador Francia en varias ocasiones, aun faltaba un documento oficial que diera una
confirmación jurídica a la Independencia nacional, en la forma solemne y acostumbrada por los demás Estados del continente, emancipados del yugo europeo. Para salvar esta omisión se convocó a un Congreso General Extraordinario.

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PARAGUAY PRIMERO!!!